domingo

Confesión IV

Tu aliento borracho
a treinta y tres centímetros
de mi existencia
me hicieron comprender,
que el tiempo es un sueño febril
de un dios desquiciado
y la felicidad puede ser el recuerdo
imborrable de tu respirar agitado.

2 comentarios:

victoria dijo...

nosotros también te queremos.

Pio dijo...

El tiempo, el tiempo...
Sin duda es algo que nos obsesiona a todos nosotros.