martes

1978

Anoche los perros
destrozaron un cuerpo
a las patadas,
para la cara guardaron
las manos
para los pies un macaso
seco.
Anoche los perros
destrozaron un cuerpo,
y en el calabozo
todavía se escuchan
sus aullidos de placer.

2 comentarios:

victoria dijo...

para mi es un placer leerte también.


y no estoy borracha, como estaba la primera vez que entré a este espacio.

Anónimo dijo...

maravilloso. este poema me erizo.
adrian